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martes, 30 de octubre de 2012

Insumos teórico-prácticos para comprender e intervenir en la temática del uso de Drogas II


En este segundo módulo (Historia y representaciones sociales sobre las drogas) se abordaron los siguientes planteamientos en un trabajo realizado junto a M. Iroa: 
  1. Seleccionar un colectivo de su comunidad que use una determinada droga legal o ilegal y para el cual ese consumo sea significativo desde el punto de vista identitario.
  2. Una vez elegido el colectivo reflexionar sobre los siguientes 3 ítems:
A) ¿Cuáles serían los beneficios o efectos positivos que este grupo encuentra en ese consumo de drogas seleccionado? (pueden ser en el plano físico, psicológico, relacional, social, terapéutico, espiritual, etc, etc.)
B) ¿Cómo es visto este grupo y sus prácticas de consumo por parte de la “comunidad general”? ¿Es un grupo cuyas creencias y prácticas de consumo son valoradas y aceptadas socialmente o, por el contrario, es un grupo que se encuentra en alguna medida “en proceso de exclusión” con respecto a los valores sociales mayoritariamente considerados como “positivos o aceptables”? ¿Por qué consideran que esto es así?
C) Por último - y brevemente – ¿qué estrategias se podrían desarrollar para generar un acercamiento entre el grupo excluido y la sociedad en general? (en el caso de que hayan elegido esta situación), o bien ¿qué estrategias se podrían desarrollar para que las prácticas de consumo de riesgo de este colectivo socialmente incluido se pudieran problematizar más, con miras a desarrollar abordajes más eficaces y que posibiliten un mayor cuidado?



Para presentar el colectivo que usa una determinado droga legal o ilegal y para el cual ese consumo es significativo desde el punto de vista identitario nos resulta importante definir la noción de colectivo y contextualizar nuestra elección, a saber: El consumo de Pasta Base en los Planchas. 

Colectivo plancha:
Definimos como colectivo a todo grupo de personas que comparten una producción identitaria que puede ser determinada desde dentro del grupo o desde fuera (estética particular, códigos lingüísticos específicos, etc.) y metas de consumo comunes (cierto tipo de ropa, calzado, consumo de sustancias legales o ilegales); pensamos entonces, en colectivos como grupos de estatus o estamentos, es decir todo grupo organizado “según los principios de su consumo de bienes en las diversas formas específicas de su <<manera de vivir>>” (Weber, 1994:692), determinados socialmente en forma positiva o negativa por la estima del “<<honor>> adscrito a alguna cualidad común a muchas personas”, (Weber, 1994:687). A este respecto Bourdieu escribe y nosotros adscribimos: “todos los rasgos que Max Weber asigna al grupo de status corresponden al orden simbólico, ya se trate de estilos de vida o de privilegios honoríficos (…), los grupos de status se definen menos por un tener que por un ser irreductible a su tener, menos por la posesión pura y simple de bienes que por cierta manera de usar esos bienes”. (Bourdieu, 2002:132).
En este sentido, consideramos adecuado pensar en jóvenes con “estética “plancha” (Fraiman, Rossal, 2009) como colectivo, dejando en claro que no concordamos con las denominaciones expresadas por ciertos trabajos tratando estamentos como “tribus urbanas” (Filardo, 2002), o “subculturas” (Maneiro, s/f), lo que implicaría, entre ciertos condicionantes, la reproducción de sus características durante varias generaciones (Fraiman, Rossal, 2009), cuando estamos ante una determinada estética ligada a un capital cultural, que puede verse reflejada en un modo particular de vida, durante un período variable de tiempo (en este caso lo que dura la adolescencia-juventud), que luego va a ser cambiado por otro dependiendo de las condiciones socio-etarias en las que se encuentre el individuo.

Contextualizando la PBC
Si pensamos en el tema de la PBC  y la estética plancha es interesante remontarse al momento en el que la misma ingresa al país. En el año 2002 hubo un período en el que fue retirada de las bocas la marihuana y en su lugar apareció como sustituto alternativo la PBC, competía en precio y en "calidad". Salía lo mismo pero los efectos eran superiores. Si pensamos que esos eran momentos de alta crisis económica, la expansión fue casi inmediata: se advertía beneficios tanto para los consumidores como  para los que veían una oportunidad económica. Por lo tanto se nos instaló un grave problema social con efectos múltiples. A la crisis económica se suma la crisis vincular y  la PBC parece ser la droga del momento: barata y con efectos inmediatos como para "zafar". Las repercusiones que se asociacron su uso se hicieron ver casi inmediatamente: aumento de la violencia, delitos, alteraciones familiares.

A) Podemos pensar que el consumo de PBC es una de las características que definen al colectivo como tal “Los planchas”, formando parte de su identidad.
De diversas lecturas se desprende que estos jóvenes vulnerados en varios sentidos: lo económico, pérdidas o malos vínculos familiares, abandono del sistema educativo, etc.; son factores que llevan a mayores riesgos y uno de ellos es entrar en la lógica del consumo de drogas, y todo aquello que enuncia lo discursivo sobre dicha lógica.  
Sujetos que si bien tienen vínculos, no los podemos pensar como vínculos que sean de contención, de apoyo y de alguna manera quedan vacíos a completar, como plantea Miguel Silva Cancela “La producción permanente de CARENCIA en la subjetividad del consumidor” (Silva Cancela, 2006:2), la falta constitutiva del ser, que tiende siempre a ser colmada... la droga es muchas veces un remedio para dicho agujero, mediante la sustancia se logra momentáneamente un placer ilusorio.
El consumo de dicha droga provoca por su composición un cambio en el estado anímico, una sensación de placer,  de bienestar que muchas veces es buscada por los sujetos para transitar una determinada situación, por la falta de rutinas que estructuran al ser, por ser una acción compartible con otros y por la accesibilidad para obtenerla (bajo costo en el mercado). Sortearse determinados momentos de angustia, estar al límite de situaciones, estar en “un pegue, en un cuelgue”, “estar duro”, enuncia de algún modo la rectificación de estar viviendo de alguna manera, de estar sintiendo y accionando. 
Para el colectivo que estamos pensando la PBC es una droga muy accesible que tiene beneficios a corto plazo, ya que les genera una identidad para referenciarse entre ellos y con los otros; es decir, ser parte de “…” en un determinado lugar, en un barrio, en una comunidad y se mueven como tales con los mismos códigos, con un mismo lenguaje, un modo de estar, “de ser”. También los vincula y los hace parte de lógicas mercantiles y delictivas que les sirven de estrategias de sobrevivencia para darle continuidad al vínculo que se genera con la droga en sí, pero también con todo lo que la misma implica en el entorno del sujeto.
Tenemos presentes los efectos clínicos de la PBC y la relación de dependencia que genera, pero nos preguntamos cuanto pesa a la hora de construir una identidad que defina al ser, que ponga en juego su deseo, que lo enmarque, que lo sostenga y que lo integre dentro de una comunidad. 

B) Este colectivo que parece haber surgido en momentos de condiciones socio-económicas desfavorables (Maneiro s/f), ha sido fuertemente asociado al consumo de pasta base de cocaína, al mismo tiempo, parecen ser habituales las prácticas delictivas (al extremo que el nombre devendría de la asociación a la plancha de fotos que saca la policía al detener a un delincuente), estas condicionantes impuestas por el propio discurso del grupo (en varias canciones, grupos de cumbia plancha, exaltan tanto el consumo de esta sustancia, como las prácticas delictivas) no se dan necesariamente en la cotidianidad del poseedor de esta estética (se dice más de lo que se hace), sin embargo por un proceso de asimilación propio de todo esencialismo  (entendiéndolo como la estigmatización de algunas características del otro, del diferente, que mediante procesos metonímicos hace de esas características la esencia del otro, esto estaría dado por la naturaleza por lo tanto son condiciones ahistóricas e incambiables), que hace de una estética determinada un condicionante comportamental, dependiendo del lugar de poder desde el cual la asociación estética-comportamiento se nomine, las relaciones que tendremos de su poseedor: relaciones de desigualdad, opresión, discriminación (procesos todos de exclusión), así como relaciones reconocimiento o procesos de inclusión.
Es entonces desde, la sociedad mayor, la trilogía del miedo materializada en “los planchas” (“drogadicto”-pobre-delincuente), la excusa perfecta para estigmatizar al grupo a partir de una imagen distorsionada de la realidad fácilmente identificable, resurgiendo la “teoría del flagelo social, la teoría de la peste”, asociando el consumo de pasta base de cocaína (que se piensa propio del colectivo “plancha”) al deterioro social, como único causante del mismo, dejando de lado las circunstancias socio-históricas que contextualizan su consumo imposibilitando las soluciones al problema de fondo (Silva Cancela, 2006).

C) Si pensamos en las distintas formas de ver el consumo de pasta base de cocaína por parte de este colectivo como matrices portadoras “de mitos que les son propios y cuya función radica en el sostenimiento de los paradigmas” (Morello, et al. s/f), todas aquellas estrategias que desarticulen los prejuicios propios de cada estructura matricial y se orienten a la visibilización de las circunstancias, del contexto mediante “el cual el yo es <<formateado>> permanentemente por los códigos, las normas, las ideologías, su inserción de clase; en definitiva: los encuadres prevalentes de funcionamiento social del mundo en el que le toca en suerte aterrizar” (Silva Cancela, 2006:11), estarán destinadas a dilucidar la problemática vincular. Asimismo adscribimos a lo planteado por Folgar y Rado con respecto a las mayores probabilidades de consumo de PBC dependiendo de los “factores de riesgo” y naturalización de la sustancia y de menor probabilidad si predominan los “factores protectores” (Folgar & Rado, 2003).

Lista de referencias:

Bourdieu, P. (2002) “Condición de clase y posición de clase”, Revista colombiana de sociología, Año 2 (1) pp. 119-141.

Filardo, Verónica. (coord.), (2002). “Tribus urbanas en Montevideo. Nuevas formas de sociabilidad juvenil”. Montevideo. Trilce.

Fraiman, R. & Rossal, M. (2009). Si tocás pito te dan cumbia. Esbozo antropológico de la violencia en Montevideo. Montevideo. Cebra Comunicación.

Folgar, L. & Rado, C. (2003). Las drogas y sus lugares simbólicos: Una etnografía barrial… En : Drogas y políticas Públicas en el Uruguay de Hoy. Comp. Agustin Lapetina, Montevideo Ed. Frontera

Morello, J. et al. (s/f). Las significaciones culturales de la hoja de coca. Abordaje Multidisciplinario Sobre la Problemática del Consumo de Drogas. JND.

Silva Cancela, Miguel. (2006). Pasta base de cocaína en el Uruguay de hoy – Hacia una clínica implicada. Montevideo. Abordaje Multidisciplinario Sobre la Problemática del Consumo de Drogas. JND.

Weber, Max. (1994). Economía y Sociedad. México D.F. Fondo de Cultura Económica.

Documentos on-line:

Los planchas y su lugar en el mundo. (2005). Recuperado: 2012, 23 de Julio. Disponible en: http://www.elpais.com.uy/05/06/06/pciuda_156427.asp


Malcuori, G. & Riguetti, B. (2008). Planchas, rollingas y riders: contexto nacional “aumenta la fragmentación”. Recuperado: 2012, 23 de Julio. Disponible en: http://www.lr21.com.uy/comunidad/310123-planchas-rollingas-y-riders-contexto-nacional-aumenta-la-fragmentacion

Maneiro, Cristian. (s/f). La Subcultura Plancha en Uruguay: Entre la Identidad y el Estigma. UdelaR. Recuperado: 2012, 22 de Julio. Disponible en: http://images.tallercultura.multiply.multiplycontent.com/attachment/0/Sk5MiwoKCCIAACDsCMk1/Tesis%20de%20Cristian%20Maneiro.pdf?nmid=262899553
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