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viernes, 16 de noviembre de 2012

Insumos teórico-prácticos para comprender e intervenir en la temática del uso de Drogas III


La consigna propuesta para el tercer módulo (Situación del consumo de drogas en Uruguay), es la siguiente: 
Si el Estado uruguayo regulara el mercado de la marihuana legalizando su producción, distribución y venta para mayores de 18 años, qué posibles efectos generales, tanto positivos como negativos, en el corto y mediano/largo plazo te parece que podría tener esta medida sobre los consumos de marihuana y pasta base de los dos colectivos analizados en la clase 6 (liceales y jóvenes internados en el SEMEJI)? Por qué?

Fotografía personal


Tomando como base los tres niveles de análisis postulados por Silva Cancela (2006) con respecto a las funciones sociales de una determinada sustancia, es decir: la escala individual (o subjetiva), la escala del mapa vincular (o intersubjetiva), y la escala del entorno socioeconómico comunitario institucional (o de los dispositivos sociales de subjetivación) relacionados inextricablemente entre sí. Se tratará de dar cuenta desde esta totalidad (el vínculo entre las tres variables), de los posibles efectos positivos y negativos de la regulación del mercado de la marihuana, para los jóvenes escolarizados en Educación Media (liceales en adelante) y para los jóvenes en infracción internados en el SEMEJI.

Considerando que la regulación de la producción, distribución y venta de la marihuana traería aparejada una serie de modificaciones a nivel social en general, encontramos pertinente describir, aunque sea someramente, los cambios que se podrían producir a partir de la implantación de estas medidas. En primer lugar, la pureza de la sustancia no dará lugar a posibles intoxicaciones indeseadas por la contaminación con otros elementos de corte (posibilitando un análisis científico veraz de las consecuencias físicas y psicológicas de la marihuana en el individuo que la consume), el circuito legal de comercio en el que se incluirá la marihuana alejará a los monoconsumidores del ámbito ilícito disminuyendo los “factores de riesgo” (Folgar & Rado, 2003) con respecto a otros consumos. Aunque la inclusión dentro de las sustancias legales propiciará la normalización de su consumo (quizás prevenible si se asumieran políticas similares a las adoptadas con el tabaco). Se generarán nuevos puestos de trabajo (tanto en producción, distribución y venta). La regulación de la venta de una determinada cantidad de Cannabis por individuo mantendrá a raya, en teoría, el consumo problemático de esta sustancia. El imaginario social con respecto a las consecuencias de su consumo, si existe la necesaria política educacional en base a datos respaldados científicamente, seguramente se verá modificado (por ejemplo el pensar la marihuana como “puerta de entrada” a otras drogas –aproximadamente el 60% de los consumidores son monoconsumidores-, inocuidad para la salud, naturalización del consumo etc.[1]). Y siguiendo a Vidart, otras características del Cannabis sp. que pueden modificar las percepciones que de la planta se tienen, están vinculados a los rendimientos ecológicos de la misma, si tenemos en cuenta que “una hectárea de cáñamo rinde el doble de fibra que una hectárea de algodón y, si se piensa en los rendimientos económicos, cuatro veces más que una hectárea de árboles productores de leña. En vez de de desgastar y desnutrir los suelos, como sucede con el eucaliptos, por ejemplo, los enriquece. Cuanto mas cáñamo se siembre en un predio, más fertilidad se logra para favorecer el rendimiento de futuras cosechas, Y por añadidura, es más simple y barato su proceso industrial” (Vidart, 2012).
Específicamente, para los colectivos de jóvenes tratados en este trabajo, teniendo en cuenta las diferencias sustanciales desde el punto de vista del “mapa vincular” global (Silva Cancela, 2006:6), siendo el entorno familiar uno de los factores protectores fundamentales al momento de entablar vínculos con las drogas, los jóvenes del SEMEJI “provienen de familias con un alto grado de vulnerabilidad“ (Oficina contra la Droga y el Delito, 2010:75), en su mayoría en situación de pobreza, presentando un alto nivel de desvinculación escolar y altos niveles de violencia familiar, social y estructural. Frente a este contexto socio cultural y familiar la regulación de la producción, distribución y venta de marihuana acompañados de acciones educativas (no necesariamente dentro del contexto educativo –el aula- sino en espacios alternativos de educación –medios de comunicación, cartelería pública, etc.-) con respecto a su consumo, pueden alejar a los jóvenes del consumo de pasta base de cocaína al separarse los circuitos comerciales de las distintas sustancias (aunque en este caso actualmente los espacios de tráfico y consumo de drogas son los lugares públicos, facilitando la accesibilidad a la pasta base de cocaína), la necesaria educación asociada respecto del consumo de marihuana ayudaría a problematizar la noción de inocuidad que tienen la amplia mayoría de estos jóvenes, ya que para “casi el 80% de ellos consumir marihuana regularmente no tiene riesgo”, la disminución del delito seguramente será una consecuencia directa de esta medida ya que “el 41,2% de estos jóvenes ha cometido alguna infracción alguna vez para comprar o conseguir drogas” (Oficina contra la Droga y el Delito, 2010:85).
En tanto los liceales, como colectivo mucho mayor (6458 alumnos de instituciones públicas y privadas, frente a 224 internos) presenta condiciones de contexto socio cultural y familiar mucho más heterogéneas que los jóvenes del SEMEJI, imposibilitando una comparación con respecto a las consecuencias de la posible medida; sin embargo, analizando los datos para la globalidad de la población estudiantil y atendiendo a “que el espacio familiar se constituye en el escenario donde se construyen los primeros vínculos con las drogas legales […] e ilegales, donde se da el primer aprendizaje de convivencia con estas y por tanto donde el potencial formativo e informativo de los padres incidirá en el vínculo que se establezca con las drogas” (Suárez & Ramírez 2011:95) la transformación del imaginario social con respecto a las consecuencias del consumo de marihuana incidirá en la problematización que se haga del mismo por parte de los jóvenes. A su vez teniendo en cuenta el descenso en el nivel del consumo de tabaco, las políticas educacionales orientadas a cesar su consumo han sido notablemente efectivas, evidenciando un camino a seguir respecto al consumo de alcohol, y a adoptar ante la  posible regulación de la venta de marihuana, ya que la normalización de su consumo así como la accesibilidad a la sustancia se verán incrementados. El consumo de cocaínas fumables se verá seguramente aún más reducido, (actualmente representa aproximadamente el 2,5% del consumo de esta población), ante la separación de los mercados de oferta de sustancias.


Lista de referencias:

Folgar, L. & Rado, C. (2003). Las drogas y sus lugares simbólicos: Una etnografía barrial… En : Drogas y políticas Públicas en el Uruguay de Hoy. Comp. Agustin Lapetina, Montevideo Ed. Frontera.

Oficina contra la Droga y el Delito. (2010). La relación droga y delito en  adolescentes infractores de la ley. La experiencia de Bolivia, Chile, Colombia, Perú y Uruguay. V informe conjunto. Sistema subregional de información e investigación sobre drogas en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay. ONU

Suárez, Héctor. (Coord.). (2012). Quinta Encuesta Nacional en Hogares sobre Consumo de Drogas. Informe de Investigación. Montevideo. JND.

Suárez, H. & Ramírez, J. (Comp.). (2011). Sobre ruidos y nueces. Consumo de drogas legales e ilegales en la adolescencia. Montevideo. JND.

Silva Cancela, Miguel. (2006). Pasta base de cocaína en el Uruguay de hoy – Hacia una clínica implicada. Montevideo. Abordaje Multidisciplinario Sobre la Problemática del Consumo de Drogas. JND.

Documentos on-line

Vidart, Daniel (2012). Acerca de la marihuana y otras yerbas. Recuperado 11 de agosto 2012. Disponible en: http://www.uypress.net/uc_31268_1.html


[1] V Encuesta Nacional en Hogares sobre Consumo de Drogas. Informe de Investigación. (2012)

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