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martes, 11 de diciembre de 2012

PAĨ-TAVYTERÃ. SITUACIÓN SOCIOPOLÍTICA GUARANÍ DE PARAGUAY

Según las declaraciones de algunos líderes indígenas, recientemente los terrenos colindantes al Jasuka Venda (cerro sagrado donde el Gran Abuelo creó y desarrolló la tierra, el ser humano y toda otra existencia), se han visto invadidos por miembros de una ONG que lograron desmembrar a título definitivo las tierras Paĩ-tavyterã, esto se logró gracias a una resolución irregular tomada por un Juzgado Local del departamento de Amambay (Guaraníes denuncian que Ong se apropió de su tierra sagrada), 

Sin embargo, en otros comunicados publicados días después (valgan de ejemplo: Lideres Pai-tavytera niegan que prohíben acceso al Jasuka Venda y Caso Jasuka Venda: comunicado de la Asociación Paî Retã Joajuotros líderes P desmienten las denuncias y vinculan el cierre del paso hacia el cerro con la intrusión de carácter turístico sin permiso al mismo. Esto da cuenta de  (parte de) la complejidad de la situación actual y del conflicto de intereses relacionados con la gestión de territorios indígenas, turismo cultural, situación económica, vinculación con la sociedad mayor, etc.
Ante estos eventos recientes comparto un trabajo realizado durante el año 2011, en el que intenté dar cuenta, someramente, de la situación sociopolítica actual de la comunidad Paĩ-tavyterã.

Cerro Jasuka Venda 
Fuente: Jasuka Venda
Introducción

En Paraguay existen actualmente según el Censo Nacional Indígena de Población y viviendas del año 2002, 17 etnias indígenas diferentes divididos en cinco grupos lingüísticos distintos (guaraní, maskoy, mataco-mataguayo, guaicurú y zamuco), que representan casi el 2% de la población total[*]. El idioma guaraní es hablado por casi el 90% de la población (un 40% aproximadamente habla sólo esta lengua) y es utilizado principalmente en los aspectos concernientes a la cotidianeidad comunicacional, mientras que el español es de utilización pública.
De los cinco grupos lingüísticos que existen en Paraguay, el Guaraní abarca seis etnias que son los guaraní occidentales, guaraní ñandevá, paĩ-tavyterã, mbya guaraní, ava guaraní y ache; el Maskoy engloba a los guaná, toba maskoy (o enenxet), sanapaná, angaité y enxet (o enlhet); el Mataco-Mataguayo incluye a los nivaclé, maká y manjui; el Zamuco está compuesto por las etnias ayoreo y los yshyro; y por último el Guaicurú está formado por una única etnia, los toba qom (o qom lick).
Prácticamente el 95% de la población indígena se encuentra asentada en zonas rurales agrupados en comunidades reconocidas en forma legal por la ley 904/81 “Estatuto de las Comunidades Indígenas”, pero hay un incremento constante de ciertos grupos en áreas urbanas marginales, principalmente en la región del Chaco.
Las etnias indígenas paraguayas constituyen el segmento más pobre dentro de los sectores poblacionales más empobrecidos del país. La asistencia en salud es extremadamente deficitaria (el acceso a un puesto de salud está cubierto para sólo un 26% de la población indígena), la mortalidad infantil alcanza niveles de 93,3 niños cada mil, el 94,1% de la población mayor de 15 años es analfabeta y la enorme mayoría de las viviendas (93%) carecen de agua potable y saneamiento.
La propiedad de la tierra (considerada como base para el desarrollo económico y cultural) está ausente en más de un tercio de la población indígena, lo que implica que las condiciones básicas de sobrevivencia no están garantizadas para esta amplia franja poblacional. Por otra parte la mayoría de las comunidades indígenas con tierras aseguradas, están superpobladas y cuentan con un medio ambiente que no garantizan, en muchos casos, la práctica de una agricultura que pueda sustentar las necesidades básicas de alimentación.
Sumado a esta realidad, la amenaza a estas comunidades proveniente de intereses madereros y ganaderos, de proyectos hidroeléctricos, la ocupación de tierras por campesinos sin tierras y la actividad de grupos misioneros (como por ejemplo la Misión de las Nuevas Tribus) ha sido una constante durante años, para empeorar las cosas se ha adjuntado otra amenaza recientemente, el cultivo a gran escala de soja genéticamente modificada (Paraguay es el cuarto productor mundial), con la consecuente utilización de agrotóxicos y pesticidas. 
La violación a los derechos humanos de los pueblos indígenas se da principalmente en la dificultad para recuperar sus antiguos territorios tradicionales. Es así que debe ser tenido en cuenta como un problema tanto económico-social, como cultural y antropológico, es entonces que la atención y solución de dichos problemas dependen fundamentalmente de la voluntad política emanada del gobierno, de los actores políticos y grupos económicos más poderosos.
Otro problema común a todas las parcialidades indígenas paraguayas es la discriminación que sufren por parte de el resto de la sociedad, a pesar del reconocimiento constitucional los indígenas no son tenidos en cuenta como parte integrante del Estado paraguayo. La visión clasista y etnocéntrica de la mayor parte de la sociedad paraguaya, incluso institucionales[†], margina a los indígenas al punto de terminar conformando los estratos más bajos de la sociedad

Los Guaraní

(Fuente: guaraníes)

Los integrantes de la macroetnia Guaraní son fundamentalmente habitantes de zonas boscosas, llevando a cabo agricultura a pequeña escala, destacándose los cultivos de maíz y de mandioca dulce. La caza, pesca y la recolección complementan sus actividades básicas de subsistencia. A causa de la reducción de sus territorios y de la constante degradación del ambiente han debido modificar profundamente sus medios de vida tradicionales, ya que los territorios ocupados actualmente no proveen los recursos necesarios para la subsistencia. Es así que la economía contemporánea de estos grupos se basa en cuatro sistemas fundamentales que son, la horticultura de rotación, donde cada familia mantiene su propio huerto para la subsistencia; la caza y la pesca (fundamentalmente armadillo, ciervo, pecarí y paca), actividad exclusivamente masculina; la recolección de recursos selváticos (plantas medicinales, cítricos y yerba y plantas para la confección de artesanías). Estas tres actividades que fueran tradicionalmente fuente de su sustento, debido a la gran reducción territorial y escasa biodiversidad resultante del deterioro ambiental llevan a estas comunidades a una extrema necesidad alimentaria que influye en su estado de salud provocando incluso enfermedades endémicas. Para solventar estas deficiencias económicas los grupos guaraní se han visto en la necesidad de incurrir al trabajo asalariado de carácter temporal (trabajan en estancias el tiempo suficiente para obtener el dinero necesario para comprar artículos básicos –aceite, jabón, arroz, etc.- y luego vuelven a su comunidad), y a la venta de artesanías (sin la existencia de un mercado estable).
Más allá de estas presiones económicas, los grupos guaraní siguen manteniendo determinados valores culturales que los apartan considerablemente de las sociedades campesinas, por ejemplo la tenencia de la tierra así como el usufructo de los recursos naturales son de propiedad comunitaria, siendo la familia nuclear la unidad doméstica de producción y consumo.
La base para la organización social es la familia extensa encabezada por el hombre de mayor edad. Varios líderes de cada una de estas familias se reúnen en una asamblea o Aty Guasu (la última fue en marzo de este año), con funciones consultivas y deliberantes. Esta asamblea es encabezada por uno o varios jefes o líderes (que tradicionalmente ostentaba el poder religioso) cuya influencia se extiende por un amplio territorio, reunidos por las distintas asociaciones indígenas (Pai Reta Joaju entre los pai tavytera, Ñogueroi Pavei entre los mbya, etc.).
La organización política y religiosa de las comunidades guaraní están estrechamente vinculadas al espacio geográfico extendido que ocupan o Tekoha Guasu (aldea grande). El área geográfica tradicional permitía la subsistencia por los medios tradicionales (caza, recolección, etc.) gracias a sus características geomorfológicas, y al mismo tiempo tiene valor espiritual y es de gran importancia sociopolítica. Estos territorios geográficos cargados de valores culturales, económicos y espirituales, pueden ser una fuente de conflictos entre las distintas comunidades así como con la sociedad paraguaya. Los dirigentes políticos de estas comunidades son quienes actualmente se relacionan con las autoridades estatales paraguayas. Los dirigentes religiosos de las comunidades (que tradicionalmente también detentaban el poder político) son los ejecutantes de las principales ceremonias religiosas y detentores de gran prestigio dentro de la comunidad, pero mantienen una postura de distanciamiento con las autoridades del Estado.
La vida religiosa es predominante en todos los estratos de la vida Guaraní, la visión antropocósmica rige todas las actividades económicas y sociales. La siembra, desmalezado y la cosecha, las fiestas de trabajo cooperativos, los viajes, ritos de iniciación, etc., son perfectas excusas para la realización de ceremonias, plegarias y danzas rituales. (www.mag.gov.py/SiteProders/Documentos/marcolegal/Estrategia%20Indígena.pdf)
Las causas de los deterioros ambientales sumados al constante y creciente contacto con la “sociedad mayor” además de los detrimentos nutricionales, sociales y políticos, han implicado efectos negativos en los aspectos religiosos de la comunidad, por ejemplo los ciclos religiosos vinculados a la agricultura se han visto cortados, el respeto tradicional hacia los árboles al momento de cortarlos también ha sido quebrado, la extinción de varios animales de caza extinguió redundantemente la relación mágico-religiosa por la cual a través de los sueños se comunicaban, etc., e incluso la asunción de la “magia de los blancos” para conseguir suerte en la caza, fertilidad de las tierras, etc.,  deviniendo en la consecuente pérdida de conocimientos y prácticas religiosas tradicionales qu en algunos casos es ya irrecuperables. (Grünberg, F., 1999)

Paĩ-Tavyterã
Fuente: terra antiqvae

Actualmente existen 39 comunidades paĩ-tavyterã que se distribuyen principalmente en el departamento de Amambay (los departamentos de Canindeyú, Concepción y San Pedro también cuentan con algunas comunidades), con una población de aproximadamente 13.200 habitantes en Paraguay y ocupando unos 20000 km2.
Como la distribución de sus comunidades se encontraba en latifundios “improductivos”, hasta la década del ’60 del siglo XX, fueron quienes menos habrían sufrido las consecuencias del contacto con la sociedad “mayor”, a partir de la invasión de brasileros en esa década las comunidades paĩ se vieron arrinconadas y despojadas de sus tierras. A pesar de esto se mantuvo por la mayoría una agricultura de subsistencia suficientemente estable, pero la situación se volvió insostenible ante el avance de las multinacionales, los intereses forestales, agrícolas y ganaderos, y la promulgación de leyes que fomentaban las inversiones extranjeras que permitieron la deforestación de miles de hectáreas para la venta de madera y para la plantación de soja y de forraje para el ganado. La caza había diezmado a niveles extremos a causa del cambio en la distribución de tierras y la sobre-caza con el mercado de pieles como destino principal. La mortalidad aumentó considerablemente, fundamentalmente la mortalidad infantil, ya que nuevas enfermedades como el sarampión, la tuberculosis, la tos convulsiva, poliomielitis, etc. producto del contacto directo, comenzaron a atacar las comunidades. Consecuentemente el territorio de las comunidades paĩ se vio reducido hasta el 1,8% de la ocupación tradicional en 1986, (es decir, se perdió un 98,2% de los territorios tradicionales). Esta situación llevó a la formulación del 'Proyecto Paĩ – Tavyterã (C. Ortiz, G. y F. Grünberg, 1972-1987)  que aunque no logró detener la destrucción del hábitat, sí garantizó sobrevivencia de los Tavyterã como pueblo y en consecuencia también la de los demás grupos guaraníes en el Paraguay. (Grünberg, F., 2003).
Los Paĩ-Tavyterã (autodenominación en Paraguay) son denominados en Brasil como Kaiowá (derivado de la palabra ka'aygua). Su nombre significa "(habitantes del) pueblo de la verdadera futura tierra" (távy-yvy-ete-rã), en alusión al Jasuka Venda (cerro Guazu) que es el  lugar considerado como punto donde se inició la creación del mundo y el centro del territorio Paĩ o Paĩ Retã. La organización social estaba basada en la familia extensa, que consistía en los abuelos (tamõi, jarýi/jari – abuelo, abuela), sus hijos directos y los descendientes de estos, así como algún otro familiar. Según las descripciones de ancianos paĩ-tavyterã han llegado a convivir en el oyngusu (la casa grande) hasta 200 personas, pero lo más habitual era que no se superaran las 100 personas. Actualmente hay una reducción notoria de las familias extensas al punto que cada núcleo familiar cuenta con su propia casa vinculada a las de hijos casados con residencia cercana. La tendencia actual del asentamiento de los descendientes en localidades ocupadas por algún miembro de la familia extensa de la madre, viene dada por la matrilocaidad tradicional de las comunidades paĩ (guaraní en general). Asimismo la posición de la mujer en la comunidad era de mucha influencia, disponiendo de todos los productos de la recolección y cultivo para su posterior distribución, las decisiones concernientes a la resolución de conflictos, reubicaciones familiares, etc. dependían directamente de ella. La esfera de la vida pública era dominio del hombre, que representaba los intereses comunales. (Grünberg, F., 2004)
Un tekoha paĩ (comunidad paĩ) actual puede variar en la extensión territorial y en el número de familias, pero su estructura y función se mantienen sin cambios, tienen una fuerte cohesión social presentando un liderazgo religioso propio (tekoharuvicha –es siempre hombre, de gran edad y al ser responsable del bienestar social y moral debe ser reconocida su bondad-) y también político (mburuvicha). Las fiestas religiosas a gran escala (avatikyry y mitã pepy - el mitã pepy demanda la preparación de los jóvenes por varios días en compañía de los líderes espirituales y políticos de la comunidad y otras comunidades vecinas, no se la practicaba desde hace siete años debido a la imposibilidad económica de la comunidad –a comienzos de este año se realizó una-) así como las decisiones que se tomen a nivel político y formal en las asambleas (aty guasu), corresponden a la organización socio-política del tekoha.
El liderazgo actual entre los paĩ-tavyterã puede ser considerado como un liderazgo dual  entre un líder religioso y un líder político, pero las manifestaciones paĩ supeditan el poder político al religioso (siendo el primero considerado como subalterno y ayudante del segundo). Sin embargo puede existir gran rivalidad entre los dos poderes e incluso existen comunidades en las que no existe líder religioso alguno.
La delimitación del área ocupada por cada tekoha tradicional estaba definida por lo general por accidentes naturales (cursos de agua, cerros, etc.) siendo de propiedad comunal y exclusiva. Una de las diferencias más notorias entre los tekoha actuales y los tradicionales (aparte de la situación legal), reside en la delimitación territorial, actualmente los límites territoriales están dados topográficamente (según la mensura estatal), es decir que el dominio de los paĩ sobre la tierra que habitan está limitado por imposiciones culturales “foráneas” (estatales). Estas delimitaciones implicaron que no todos los tekoha contaran con tierras propias, por lo que los habitantes de las comunidades sin tierras debieron pedir “refugio” en otras comunidades, cuando se legalizó su situación (no la situación de todos), se dividieron en dos o más tekoha políticamente autónomos.  
Las familias extensas, que antiguamente disponían de amplios espacios territoriales, hoy se encuentran en un espacio extremadamente reducido debiendo convivir forzosamente “puerta a puerta” con otras familias extensas, generándose por esta situación constantes e interminables roces entre personas e incluso familias enteras. De esta convivencia en los tekoha ajenos se genera una situación de subordinación socio-política ante los propietarios tradicionales, provocando un clima de tensión político-social creciente.
“Un efecto directo de esta situación es la miseria económica generalizada de la comunidad, pues ante el clima tenso reinante los pobladores pierden toda iniciativa de mantener sus chacras, aunque sea para su subsistencia, y pasan mucho tiempo fuera de la comunidad, buscando subsistir del trabajo asalariado.” También familias enteras se desplazan a otras comunidades buscando menos tensión social, dándose una trashumancia constante de las familias extensas enteras entre las comunidades.
Ante esta situación cualquier intento de autodesarrollo (desarrollo agrícola, alfabetización y salud) no logrará una buena culminación, salvo que se llegue a lograr un cierto equilibrio socio-político.
La coexistencia de las distintas familias extensas (autónomas económica y sociopolíticamente) en un mismo territorio, llevó a una constante puja por la detentación del poder, que a su vez implicó un ambiente inestable generando algunos desenlaces violentos. Las pocas Comunidades Indígenas que alcanzaron una cierta estabilidad socio-política fueron aquellas que en cierta medida pudieron reconstruir, a pesar de las pocas condiciones territoriales, el modelo tradicional del tekoha guasu, con familias extensas unidas por lazos históricos o actuales de parentesco, y con un liderazgo no impositivo (cada familia extensa se reserva el derecho a rescindir su alianza con los demás) y respetuoso de la autonomía de los tekoha. (Lehner, B., 2002).
Esta realidad supuso como respuesta de los paĩ-tavyterã un movimiento de ampliación de las tierras comunitarias y recuperación del territorio tradicional (donde fuera posible), ya que esta expansión territorial para reconstituirse como familias autónomas es vista como una de las pocas soluciones posibles a la crisis socio-política. La presencia en aumento de población no indígena en estos territorios (campesinos paraguayos y brasileros) supone un problema importante a esta expansión. Sin embargo la mayor parte del territorio paĩ-tavyterã es teóricamente recuperable, en la medida que las reivindicaciones en torno a las extensiones territoriales de empresas agropecuarias sean tenidas en cuenta (ya hay antecedentes en Brasil).
Más allá de esto los paĩ-tavyterã son uno de los pueblos que no solamente mantuvieron un amplio bagaje cultural propio, sino que además  han demostrado tener una capacidad de adaptación a los cambios que les ha permitido apropiarse de ciertas técnicas y actividades no tradicionales (se ha introducido la cría de ganado vacuno para autoabastecimiento) gracias a las cuales es uno de los pueblos indígenas con mejores condiciones de vida en Paraguay. (Ortiz, M., 2010).

Situación socio-política actual



Niña Paĩ
Fuente: niña pai

A pesar que las primeras iniciativas en materia jurídica con respecto a los pueblos indígenas datan de esa época (ley 904/81 Estatuto de las Comunidades Indígenas), los 35 años que duró la dictadura “stroessnerista” no fueron los mejores para las comunidades indígenas, sufriendo incluso graves persecuciones y violaciones a sus derechos desde los sectores de poder particularmente y la sociedad paraguaya en general.
Una vez derrocado Stroessner en el año 1989, comienza un proceso transicional incluyendo la Convención Nacional Constituyente de 1992, en la cual gracias al esfuerzo de representantes indígenas junto a instituciones indigenistas, se logró introducir un marco jurídico sumamente favorable a los pueblos indígenas. Reconociendo en primer lugar la preexistencia de los grupos indígenas a la formación del Estado paraguayo. Asimismo la Constitución Nacional de 1992 supuso el reconocimiento de un Paraguay multiétnico y bilingüe, asumiendo la existencia legal de los grupos indígenas, así como una garantía en cuanto al derecho de los grupos indígenas a la participación en la vida económica, social y cultural del país y la explicitación de los deberes estatales correspondientes a la defensa de los territorios comunitarios y la explotación de los títulos de propiedad.
El artículo 63 referido a la identidad étnica, reconoce y garantiza el derecho de los grupos a mantener y desarrollar su identidad étnica, especificando la libre aplicación de sus costumbres siempre que no contravengan los derechos fundamentales establecidos en la Constitución.
El artículo 64 especifica que los grupos indígenas poseen el derecho de la propiedad de la tierra necesaria para la conservación y el desarrollo de su identidad, siendo estas provistas gratuitamente por el Estado.
El artículo 66 señala que “el Estado respetará las peculiaridades culturales de los pueblos indígenas especialmente en lo relativo a la educación formal. Se atenderá, además, a su defensa contra la regresión demográfica, la depredación de su hábitat, la contaminación ambiental, la explotación económica y la alienación cultural.”
Asimismo, se estableció el acceso de estos pueblos a todas las demás garantías que reconoce la Constitución a los demás paraguayos y paraguayas: los derechos laborales, de seguridad social y salubridad, los derechos políticos (voto y cargos públicos), las garantías procesales, etc.
La ratificación del Convenio Nº 169 de la OIT, en el año 1993, supuso ciertas mejoras en lo que respecta a los derechos constitucionales estipulados el año anterior, especificando que los grupos indígenas tendrán derecho a la autodeterminación en todo lo concerniente a su proceso de desarrollo económico, social y cultural. Establece asimismo, el carácter participativo e integrador en todas las instancias de los programas de desarrollo que los involucre en forma directa. El Estado paraguayo, según este convenio, asegurará la conservación del territorio desde el punto de vista medioambiental, así como el derecho de estos grupos sobre la propiedad y posesión de las tierras habilitadas y/o que hayan sido utilizadas tradicionalmente. Esta Ley es significativamente importante porque establece normas que obligan a los gobiernos a asumir "la responsabilidad de desarrollar, con la participación de los pueblos interesados, una acción coordinada y sistemática con miras a proteger los derechos de esos pueblos y a garantizar el respeto de su integridad".
La ley 904/81, sancionada por el Parlamento dictatorial, reconoce legalmente la existencia de comunidades indígenas y el derecho a la posesión de tierras de carácter comunitario. La misma crea el Instituto Paraguayo del Indígena (INDI), institución estatal encargada de aplicar la política indígenista. Además, establece el procedimiento administrativo indicado para la tramitación de las reivindicaciones territoriales ante ese mismo organismo como ante el Instituto de Bienestar Rural (IBR).
La Ley 43/89 establece el régimen de regularización de los asentamientos indígenas. Con los alcances de dicha ley, los indígenas pueden pedir la prohibición de realizar mejoras y destrucción de los bosques en las zonas determinadas como asentamiento tradicional. Esta obliga a los propietarios de las tierras a respetar la conformación natural de las áreas en conflicto, o negociación, mientras dure la tramitación y legalización de la misma
Otras leyes como la 294/93 de Impacto Ambiental y la 716/96 de Delitos Contra el Medio Ambiente, tienen como principal cometido proteger el ecosistema de la depredación y desertificación, podrían ser altamente favorables para los indígenas, siempre que las normas se cumplan. Sin embargo el cumplimiento de las mismas están supeditadas a quienes tienen intereses económicos en la explotación agrícola, forestal y ganadera, y el gobierno poco o nada hace para proteger los montes y los bosques de la depredación indiscriminada que afecta en gran medida a los territorios indígenas.
La situación actual de los indígenas paraguayos sigue siendo muy precaria y el Estado ha sido omiso en la protección frente a las acciones de terratenientes o de otros estancieros o agricultores no indígenas, actuando muy lentamente ante los reclamos indígenas concernientes a los derechos territoriales.
La práctica gubernamental se reduce a la estructura institucional del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI), dependiente del Ministerio de Educación y Culto. Esta institución demostró una histórica ineficiencia en la satisfacción de las demandas que le han sido encomendadas. A la misma corresponde, principalmente, el aseguramiento legal de los territorios indígenas, para lo cual cuenta con exiguos fondos desde su comienzo.

Conclusiones
Pese a que el marco jurídico paraguayo con respecto a los derechos indígenas es bastante avanzado, la consecución de las principales reivindicaciones indígenas se ha visto truncada, fundamentalmente se debe tener en cuenta la falta de voluntad política del gobierno para cumplir con las disposiciones constitucionales, particularmente en lo que respecta a la restitución de los espacios territoriales, este sigue siendo el obstáculo central que atenta contra los derechos humanos de los pueblos indígenas ya que el aseguramiento de las tierras constituye una condición necesaria para la sobrevivencia de los mismos. Sin embargo como el objeto de las reivindicaciones indígenas ataca la base económica que es el fundamento que sostiene el poder de la clase social de mayor preponderancia en el Paraguay (la tierra), con una simple mayoría de votos en contra, los indígenas pueden ver frustrados sus anhelos de reivindicatorios y de poner en vigencia las leyes que consagran y reconocen sus derechos ancestrales.
Asimismo la visión que la sociedad “mayor” tiene de los indígenas es la de considerarlos como un estorbo, una vergüenza, una carga que debe ser resuelta con el principio de la asimilación cultural. Con esta actitud asimilacionista se pretende transformar abruptamente a los pueblos indígenas en ciudadanos campesinos o asalariados (changadores) como los demás pobladores paraguayos. Por lo que con este sistema ya no serían necesarias grandes extensiones de territorio ni atención particularizada en lo referente a la educación formal y a los programas sanitarios, con todas la implicancias peculiares de estos pueblos. Es esta visión “integracionista” la que constituye uno de los principales avallasamientos cultural contra los pueblos indígenas y es probablemente uno de sus principales enemigos. (http://www.derechos.org/nizkor/paraguay/1997/22.html)
Los principales problemas de los paĩ-tavyterã vistas por los propios paĩ, son los atropellos en las comunidades por  parte de estancieros, el mal estado de los caminos para acceso, las constantes fumigaciones y las quemazones de las nuevas pasturas sumadas a la sequía. Otra preocupación es la invasión de gente de otras religiones con intención de introducir nuevos cultos y culturas distintas. (http://www.capi.org.py/organizacion_reko_pave.html)
La situación de hacinamiento en las Comunidades Indígenas que no lograron unirse, en un espacio geográfico adecuado, a grupos y familias que tradicionalmente formaban alianzas (o que logran nuevas alianzas) y que fueron poblados por grupos que pudieron poseer una rivalidad “tradicional”, es la causa de interminables conflictos sociales y políticos entre las familias extensas. Estas tensiones pueden desbordar en graves enfrentamientos violentos o vendetas (por ejemplo la vendeta en la Comunidad paĩ-tavyterã Itajeguaka -años 1980- que costó la vida a varios líderes) pudiendo llegar a paralizar cualquier intento de afianzamiento socioeconómico de la comunidad.
A pesar que gran parte de los tekoha guasu están hoy, en gran parte, ocupados por actores no indígenas (empresas agropecuarias, colonos paraguayos y extranjeros), los paĩ-tavyterã no rescindieron sus derechos ancestrales sobre estas tierras. Con la formación de nuevas Comunidades Indígenas, se busca actualmente recuperar los espacios geográficos que todavía no fueron ocupados por pobladores no indígenas, es decir, los remanentes de bosques en las propiedades grandes. Sin embargo, no existe todavía un movimiento entre sus comunidades que busque la recuperación de tierras ya desmontadas y destinadas a la ganadería o al monocultivo mecanizado de las grandes propiedades, como sucede por parte de movimientos kaiowa brasileros.
La destrucción del ambiente a causa de la deforestación, contaminación de cursos de agua, implantación de pasturas alóctonas para el ganado, implicó que las actividades tradicionales de subsistencia (caza, pesca, recolección) pasaran a segundo plano, supeditadas a un crecimiento de la agricultura como pilar alimentario. A pesar de esto, la notable reducción del territorio paĩ no permitió el desarrollo de las técnicas tradicionales de cultivo (basada en la roza y quema). A lo que se suma que las pasturas introducidas en sus territorios para la cría de ganado, (que presentan ciclos de incendios), han devastado los remanentes boscosos, algunos cultivos y hasta alguna casa (Ortiz, M. 2010), con la consecuente amenaza a la autosustentabilidad vinculada a la soberanía alimentaria que implica tener la capacidad de producir sus propios alimentos en calidad y cantidad suficientes sin que haya necesidad de depender de factores o personas externas a la comunidad.
Los paĩ-tavyterã, al igual que todos los pueblos indígenas, deberían ser tenidos en cuenta como un ejemplo, como una fuente de enseñanza en las formas de manejarse con el entorno, y en las maneras distintas de organización y relacionamiento interpersonal. Las cosmologías deben ser reconocidas como una valiosa fuente de conocimiento e inspiración, y no sólo como meros objetos exóticos de estudio con el único fin de su preservación. (Ortiz, M., 2010).


Niños Paĩ 
Fuente: http://www.cultura.gov.py/lang/es-es/2011/11/declaracion-de-ninas-ninos-y-adolescentes-de-los-pueblos-originarios/

Bibliografía

Dirección General de Estadística, Encuestas y Censo 2008. Principales resultados de la Encuesta a Hogares Indígenas 2008. E n: http://www.unicef.org/paraguay/spanish/py_ppt_presentacion_EHI_12ago08.pdf


_(2003) La relación de los indígenas con la naturaleza y los proyectos de Cooperación Internacional. Reflexiones sobre la práctica. En: http://guarani.roguata.com/articles/spa/gruenberg_relacion_indigena_naturaleza_2003.pdf


Lehner, Bette (2002), Territorialidad guaraní. Ensayo sobre la Relación Territorio – Organización Socio-Política de los Ava-Guarani y Paĩ-Tavyterã. En: http://guarani.roguata.com/articles/spa/lehner_territorialidad_guarani_2002.pdf

Melià, Bartomeu, Grünberg, Georg y Grünberg, Friedl: (1976) Los Pai-Tavyterá. Etnografía guaraní del Paraguay contemporáneo. U.Católica, Asunción del Paraguay

Mikkelsen, Cæcilie (2010), El mundo indígena 2010, IWGA. Copenhague,

Ortiz, Marcos (2010)  Desculturación y regeneración cultural. Aportes del sistema alimentario y agroecológico Paî-Tavyterâ. BASE IS. Asunción del Paraguay

Sichra, Inge (2009). Atlas sociolingüístico de pueblos indígenas en América Latina. UNICEF y FUNPROEIB Andes. Cochabamba.


Recursos web
















 Guahu (Canto ritual)
Fuente: http://www.portalguarani.com/obras_autores_detalles.php?id_obras=4777


ANEXO I
Declaración final del II Encuentro de la Nación Guaraní
COMUNIDAD INDÍGENA PAÏ TAVYTERÄ, JAGUATI
DEPARTAMENTO DE AMAMBAY - PARAGUAY, 24 AL 26 MARZO DE 2011
Los representantes de diferentes comunidades y organizaciones de la Nación Guaraní de Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil reunidos en la comunidad indígena Paî Tavyterâ de Jaguatí del departamento de Amambay, República del Paraguay, y siguiendo los lineamientos y propuestas del I Encuentro de los Pueblos Guaraní de América del Sur realizado en Tekoha Añetete, municipio de Diamante D'Oeste, estado de Paraná, realizamos la siguiente declaración bajo el lema Yvy maraê'y tetã Guarani mbareteverã, y en el espíritu de nuestros ancestros y nuestros innumerables hermanos que murieron a lo largo de estos siglos, en la resistencia, por mantener su identidad, dignidad como pueblo y sus tradiciones, su modo de ser, su cultura.
Considerando
  • Que la Nación Guaraní siempre se desarrolló y transitó en un espacio territorial sin fronteras y bajo el estricto dominio de sus reglas de convivencia y sus costumbres.
  • Que para el Guaraní su territorio es el lugar donde vivían sus ancestros y donde se articulan la biodiversidad, la cultura y la espiritualidad.
  • Que la identidad, pensamiento y espiritualidad Guaraní, constituyen la base de la milenaria cultura que cree en la unidad inseparable de la naturaleza y el ser humano, que protegió siempre su entorno y creyó con respeto en los elementos: el fuego, el aire, la tierra y el agua, como generadores de vida.
  • Que culturalmente la Nación Guaraní mantiene una convivencia pacífica, pero postura férrea y decidida en la defensa de sus hermanos, su territorio y su cultura.
  • Que tiene como un valor fundamental a la palabra que se traduce en su lengua milenaria que resistió a siglos de conquista, explotación, opresión, discriminación y destrucción en algunos casos.
  • Que los reclamos y reivindicaciones de la Nación Guaraní no tienen respuesta efectiva de parte de las autoridades y gobiernos de los Estados que se asientan sobre su espacio territorial ancestral.
  • Que la Constitución, el convenio 169 de la OIT, la Declaración Universal de los DDHH de las Naciones Unidas, las leyes, tratados y convenciones internacionales que protegen los derechos de los pueblos originarios, entre ellos el Guaraní, no son cumplidos por los diferentes gobiernos de países en cuyos territorios se hallan asentadas comunidades guaraníes.
  • Que los distintos pueblos de la Nación Guaraní cada vez pierden más territorio y sus habitantes sometidos a situaciones infrahumanas, sin garantías mínimas de salud, vivienda y alimentación.
  • Que la ampliación agresiva de la frontera agrícola que da paso al cultivo intensivo y mecanizado de sojales transgénicos envenena la tierra, los cursos de agua y a las poblaciones guaraníes que viven en sus proximidades, abandonadas por los gobiernos y sus órganos de asistencia integral y de protección.
  • Que la educación indígena, en casi todos los países de la territorialidad Guaraní, sigue reproduciendo el modelo occidental transculturizador y asimilacionista violando el principio de autodeterminación y autonomía en el desarrollo de pedagogías originarias, saberes y conocimientos propios para la transmisión de costumbres, usos y tradiciones y mantener así su cultura, la ética ancestral y los valores consuetudinarios.
Exigimos
1. La consulta y participación permanente y oportuna a nuestra Nación por parte de los poderes del Estado en todos los casos que afecten a nuestros pueblos originarios y en especial para la elaboración, sanción y promulgación de leyes.
2. El cumplimiento por parte de los gobiernos nacionales, departamentales y municipales y los Estados (los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial) de las leyes, en particular el Convenio 169 y la Constitución Nacional, normas de protección y de derechos de la Nación Guaraní.
3. El respeto a la autonomía y la libre determinación de nuestros pueblos que constituyen nuestro derecho colectivo a decidir cómo vivir, cómo aplicar nuestras pautas y normas y cómo desarrollarnos.
4. El reconocimiento político de nuestra Nación por parte de los países asentados sobre el espacio territorial ancestral guaraní y de su libre determinación.
5. El libre tránsito por nuestro territorio ancestral porque las fronteras no existen para nuestros pueblos porque preexistimos a los Estados.
6. El respeto y protección del espacio territorial de la Nación Guaraní que incluye no solo la propiedad de la tierra sino el espacio geográfico donde ancestralmente se desarrolló y desarrolla actualmente la cultura guaraní.
7. La protección de los recursos naturales, en especial el acuífero guaraní que forma parte del subsuelo de la territorialidad de nuestro pueblo que abarca Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
8. Indemnización por el uso, explotación y destrucción de la tierra y de otros recursos naturales de los territorios y tekoha guaraní.
9. La garantía y la efectiva demarcación de las tierras.
10. El fin de la criminalización de los pueblos originarios y el cese de la persecución y muerte de nuestros hermanos y líderes.
11. Justicia en todos los casos de detención, desaparición y muerte de nuestros hermanos.
12. Juicio de responsabilidad penal y civil a los asesinos y criminales que atentaron o atenten contra cualquier miembro de la Nación Guaraní y sus organizaciones.
13. Protección y respeto al derecho colectivo sobre los saberes, espiritualidad, usos medicinales y demás demostraciones y expresiones de nuestro patrimonio cultural material e inmaterial.
14. El cumplimiento de las leyes sobre protección ambiental, con mayor rigor en los casos de cultivos con usos de agrotóxicos que destruyen comunidades, envenenan los cursos de agua y la tierra, destruye la biodiversidad, en especial la vida humana.
15. Garantía política social a la Nación Guaraní desde sus propios usos, costumbres y tradiciones.
16. El respeto y declaración de la lengua guaraní como idioma oficial en los países ubicados sobre la territorialidad de la Nación Guaraní.
17. La vigencia inmediata de educación diferenciada y específica utilizando nuestras propias lenguas; y la formación de los profesores con cosmovisión política, social, económica, espiritual y cultural de la Nación Guaraní; incluyendo como maestros a nuestros abuelos y abuelas, depositarios de los saberes milenarios de su cultura.
18. El cumplimiento del derecho a la consulta previa a la comunidad o pueblo afectado, y en todos los casos, cumpliendo tratados internacionales, para la exploración y/o explotación de hidrocarburos y otros minerales.
19. La garantía para el acceso de las comunidades a agua potable y de calidad.
20. El cumplimiento de las sentencias de la Corte Interamericana de DDHH sobre restitución de tierras ancestrales a los hermanos indígenas del Chaco (enxet) y la solución de otros conflictos existentes sobre reclamos de tierra de los pueblos originarios.
Resolvemos
Primero: El territorio y todo lo que en él existe son derechos fundamentales a los que no renuncia ni renunciará la Nación Guaraní porque es parte de su existencia, de su identidad, de su vida física, cultural y espiritual.
Segundo: Reivindicar la territorialidad como parte de la extensión física y cultural de la Nación Guaraní.
Tercero: Se ratifica en el reconocimiento del Consejo Continental como instancia organizadora, articuladora y representativa de la Nación Guaraní, integrado por los representantes de Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay.
Cuarto: Que la Nación Guaraní no formará parte de la estructura del MERCOSUR y que se abocará al fortalecimiento de sus organizaciones de base y el Consejo Continental. El plenario discutió la propuesta inicial del I Encuentro de crear una instancia a nivel del mercado común y decidió por ahora no dar curso a la proposición.
Quinto: No considerar el Bicentenario de la independencia del Paraguay como aniversario para celebrar porque para nuestros pueblos solo fueron 200 años de despojo, discriminación, humillación, avasallamiento, persecución, saqueo y muerte.
Sexto: Solidaridad con todos los pueblos originarios hermanos, apoyo a sus luchas y resistencia por mantener su tierra, su identidad y su cultura.
Séptimo: Ratificar la decisión del Consejo de renombrar al Encuentro como de la Nación Guaraní. Asimismo asume que de ahora en más todos los encuentros serán convocados por el Consejo Continental, denominando al próximo como III Encuentro de la Nación Guaraní en el país o Estado que este aty guasu defina.
Jaguatí, Amambay, Paraguay, 26 de marzo de 2011


Yvy katu (La buena tierra)
Fuente: http://www.portalguarani.com/obras_autores_detalles.php?id_obras=8239

ANEXO II
Declaración del I Congreso de Niños, Niñas y Adolescentes de la Nación Guaraní
Nosotros y nosotras, niños, niñas, adolescentes y jóvenes, de los Pueblos Mbya Guaraní, Aché, Ava Guarani, Guarani Occidental, Pai Tavytera, participantes del I Congreso de Niños, Niñas y Adolescentes , en el marco del II Encuentro de la Nación Guaraní.
Se ha llegado, a las siguientes conclusiones y propuestas, desde la misma cosmovisión de los Niños, Niñas, Adolescentes y Jóvenes de los Pueblos Guaraníes, que a continuación le describimos y nos pronunciamos en relación a los tres ejes centrales del II Encuentro de los Pueblos Guaraníes:
TERRITORIO
Es la esencia del vivir de cada pueblo.
Ymave oí heta ka`aguy ha koanga ojeitypa kaaguy s
Ore roipota toñemo`añete ore yvy, anive hagua ojeipea a los hermanos indígenas gui la yvy
Es una comunidad sin divisiones
Es un lugar donde seguimos manteniendo y fortaleciendo nuestras culturas
Tener territorio es tener autonomía propia
Falta de reconocimiento de los pueblos indígenas
En nuestros territorios sufrimos Invasión masiva
Sufrimos contaminación masiva
Sufrimos deforestación masiva de nuestros bosques y la destrucción de la tierra a causa de los cultivos extensivos de soja y la ocupación de grandes extensiones de tierras para la ganadería. Y Ganadero omoi alambrado ñande territoriore.
El Estado que tenemos permite a través de las leyes y la Constitución Nacional – garantizar la propiedad privada - un modelo económico capitalista que favorece el agro negocio que trae múltiples consecuencias: en el tipo de alimentación, tipo de producción, impone necesidades y culturas que no son nuestras y son alienantes.
Que nos devuelvan nuestros territorios ancestrales
Nos respeten nuestros territorios
Que el Estado cumpla con los Pueblos Originarios
Que practiquemos nuestra cultura, para que no se extinga
Que no nos discrimen en nuestro propio territorio
Oñeiko tevevé yvy ñañoty hagua - avati, rama, mandio, manduvi, kumanda, pakova, piña, sandía
Un territorio libre de contaminación sin discriminación
Ore roikose jevy ore reko hápe
Yma guareicha vy´ape
Rohose jevy jeroky atýpe
Jey ore ñee teeteva
Roipota jey ore ramoi kuera omombe´u jey oreve ore ñee teé téva

En síntesis:
El Estado deberá reconocer la existencia de los pueblos indígenas, delimitar el territorio ancestral para la práctica de la cultura y tradición.
Exigimos el reconocimiento de parte del estado del TEKOHA GUASÚ, y que se demarque el territorio con un mapeo del TEKOHA GUASÙ
Exigimos legalización de nuestro territorio.
MERCOSUR
No hay participación de la Nación Guaraní en el MERCOSUR desde su fundación.
Es un Mercado Común entre los países con un objetivo solamente económico, no beneficia a pueblos indígenas, sólo a los grandes productores, pero es necesaria nuestra participación como Pueblo
Guaraní como una propuesta política de ganar espacios para incidir políticamente a los intereses de los pueblos de la Nación Guaraní.
La Nación Guaraní quiere una participación real a favor de su sector indígena y sobre todo que apunte a un MERCOSUR SOCIAL.
Exigimos igualdad de oportunidades, para comercializar los productos y llevar las pertenencias propias de nuestra cultura (vestimenta, artesanías, plantas medicinales, animales, otros)
Exigimos el reconocimiento de los territorios ancestrales de la Nación Guaraní en este espacio de participación desde el protagonismo de los pueblos indígenas
LIBRE TRÁNSITO
El pueblo Guaraní no conoce límites, ni fronteras dentro de su territorio por formar parte de nuestra cultura.
Exigimos poder transitar libremente de un lugar a otro sin discriminación
Exigimos respeto hacia nuestra forma de vivir, a nuestra cultura dentro y fuera del país y el cumplimiento de los tratados y derechos como Nación Guaraní.
Exigimos la creación de un documento indígena para el libre tránsito de la Nación Guaraní, para transitar libremente por todo el territorio con el carnet indígena, sin burocracia.
No queremos exigencias de cédulas y pasaportes igual que los blancos para transitar como Nación Guaraní
El Estado reconozca el libre tránsito de la Nación Guaraní.
Exigimos el reconocimiento del carnet indígena a través del Consejo Continental del Pueblo Guaraní, para la libre circulación por todos los países del Mercosur y concreción vías propuestas de Leyes al Parlamento Nacional.
Hacemos entrega de ese documento, en representación de los Pueblos Guaraníes, reunidos en el II Encuentro realizado en Jaguatí, como la voz de los Niños, Niñas, Adolescentes y Jóvenes al Consejo Continental de los Pueblos Guaraníes y a las Instituciones Públicas correspondientes.

Firmantes,
Mburukujá Portillo, Avá Guaraní
Representante de la Red Juvenil, Central- Asunción

Fany Sales, Ava Guaraní
Miembro de la Red Juvenil, Comunidad Fortuna- Kuruguaty

Tania Portillo, Avá Guarani
Miembro de la Red Juvenil, Comunidad Fortuna- Kuruguaty

Anadelia Valiente Ramos, Paí Tavytera
Representante de la Red Juvenil, Comunidad Jaguatí - Amambay

Eladio Mendoza, Paí Tavytera
Miembro de la Red Juvenil, Comunidad Jaguatí - Amambay

Gerónimo Ayala, Mbyá Guaraní
Representante de la Red Juvenil, Comunidad Pindó, San Cosme – Itapúa

(Este encuentro estuvo organizado por la Dirección de Promoción del Buen Vivir de los Pueblos Originarios y la Direccion de Participación Protagónica de la Secretaria de la Niñez y la Adolescencia, con el apoyo de la Red Juvenil Nacional y del colectivo Cultura en Movimiento, el Viceministerio de la Juventud, se ha realizado un análisis, de los ejes temáticos como: Territorio, Libre Tránsito y Mercosur)




[*] Según el censo de 2008 son 20 etnias: Los Guaraní (Aché, Avá Guaraní, Mbya, Paĩ Tavyterã, Guaraní Ñandeva, Guaraní Occidental); los Lengua Maskoy (Toba Maskoy, Enlhet Norte, Enxet Sur, Sanapaná, Toba, Angaité, Guaná); los Mataco Mataguayo (Nivaclé, Maká, Manjui); los Zamuco (Ayoreo, Yvytoso, Tomáraho); los Guaicurú (Toba Qom).

[†] En enero de 1996 indígenas de la parcialidad Pai Tavytera denunciaron el constante maltrato que reciben en el Hospital Regional de Pedro Juan Caballero. Mala comida, deficiente atención, desprecio y hasta la prohibición -por parte de algunas enfermeras y médicos- para el ingreso de los indígenas al hospital (http://www.derechos.org/nizkor/paraguay/ddhh1996/indigenas.html).